artículo 001

éxijo placer

Flor Massa, 17 de enero de 2026, Rosario.

Hay una voz en mi cabeza que me dice que no me merezco disfrutar.

Hace ya un buen tiempo que me empezó a incomodar algo, como si fuera una sensación de insatisfacción. Cualquier persona que mirara mi vida (inclusive yo) hubiera creído que todo estaba bien en mi vida. Estaba conforme con mi círculo social, con mi trabajo, con mi día a día. Aún así, algo no me cerraba.

Venía trabajando desde hacía varios años con jornadas muy extensas y casi sin días de descanso, así que pensé que solo necesitaba un tiempo de descanso. Dejé de tomar clientes freelance para tener las tardes libres, asumiendo las consecuencias que eso implicaba.

Pasé de no tener ni un hueco en mi agenda a aburrirme, pasarme horas en Instagram, cerrarlo, volverlo a abrir, mirar Pinterest, jugar a los sims (horas y horas), y así seguía el círculo vicioso. Actualmente estoy atravesando mi rehabilitación de apps.
Hace años que noto que mi nivel de atención disminuyó un montón (intuyo que las redes sociales tienen mucho que ver), y empecé a darme cuenta de que me costaba ponerme a hacer las cosas que antes me divertian, como dibujar. Apenas arrancaba a hacer algo me frustraba o me aburría y abandonaba. Como una especie de autoboicot, ¿no?

Para luchar contra esos “monstruos” que tenía dando vueltas en la cabeza, me anoté en dos cursos que hacía bastante me llamaban la atención. Como toda persona que empieza un curso esperaba conocer a personas con intereses similares a los míos y aprender una nueva habilidad.
Quizá no aprendí tanto y no hice amigos como tal, pero hubieron más beneficios de los que esperaba: conocí mucha gente piola y muy distinta a mi, compartí, charlé, pregunté, escuché música, conocí nuevos referentes, me reí, experimenté y jugué (mi psicóloga siempre me dice “en psicología, jugar es cosa seria”), y creo que de eso se trata.

Ok, no está mal, pero me parece muy técnico, casi como si disfrutar se tratara de una ciencia exacta.

Para mí, el disfrute tiene que ver con permitirnos jugar, experimentar, equivocarnos, bailar, sentir la música, escuchar y mirar activamente, leer o escribir, hacer alguna manualidad, rodearnos de naturaleza; la lista es infinita. Vivir slow life.

Hace poco escuché el podcast de Sheelancer y a Bel Bozzolo hablar de algunos temas relacionados, que fue clave para poner en palabras lo que no sabía cómo pasar al papel, Recomiendo.

suscribite!

conocé nuevos artistas y leé antes que nadie nuestros artículos

Scroll al inicio